En busca de minilectores y minilectoras

Laura Arcagni - Lo primero que compré para mi bebé, cuando estaba embarazada de cuatro meses, fue un libro. Ni ropa, ni baberos, ni juguetes. Y desde entonces no he dejado de alimentar su biblioteca. A día de hoy la lectura es una parte importante de nuestro día a día y me encanta descubrir el mundo a través de los libros infantiles. Os dejo algunos consejos desde mi experiencia de madre y editora para acercar los libros a los/as niños/as.


Acercárselos literalmente, que los tengan cerca

Hay muchas maneras de colocar los libros al alcance de los/as niños/as. Os recomiendo una estantería a ras de suelo. Yo misma empecé con un especiero como los que se ven en todo Instagram, pero se me quedó pequeño pronto y además a mi bebé le costaba coger los libros. En una estantería baja, aunque no se vean los frontales sino los lomos, te sorprenderás al ver cómo tu criatura aprende a reconocer y a elegir sus cuentos.

Que siempre estén ahí

Que haya libros en todos los espacios en los que pasan tiempo. En casa tenemos libros en cuatro espacios: en la habitación en la que juega, en el comedor, en el pasillo delante de la cocina y en la habitación en la que duerme (los relacionados con la noche). Además, cuando vamos a algún sitio (a pasar el día, el fin de semana o de vacaciones), siempre nos llevamos un par de cuentos, forman parte del equipaje. También tenemos libros de baño y libros de tela para ir en coche (porque son blanditos). Yo llevo hasta minicuentos en el bolso siempre, para entretenernos con ellos en cualquier lugar.

Rotarlos

No hace falta tener muchos títulos disponibles en el mismo momento. Si puedes, ten un «almacén» para ir rotando los libros, guarda los que no han sido elegidos para leer desde hace tiempo y al aparecer de nuevo serán considerados «nuevos». También puedes intercambiarlos con otras familias. En algún momento, ciertos libros le quedarán pequeños a tu hijo/a. Siempre puedes pasárselos a otros/as bebés para que tengan una nueva vida.


Ve a las librerías, charla con los/as libreros/as

No hay nada como un/a librero/a de confianza que conozca a tu peque y te recomiende según sus gustos. Si puedes, opta por pequeñas librerías y tendrás un trato cercano y una selección única.

Visita las bibliotecas públicas

En las bibliotecas suelen organizar actividades chulísimas alrededor de los libros, como cuentacuentos o adaptaciones teatrales. Además, bucear entre las estanterías te permitirá ver qué títulos le llaman más la atención a tu hijo/a y tomarlos prestados. Puedes «testear» los libros en casa y, si tenéis que renovar un título varias veces, puedes pensar en comprarlo.

Observa a tu peque

¿Tiene un interés por algo en concreto? Seguro que hay libros que hablan de ello. Potencia aquellas temáticas por las que se interese y tendrás más posibilidades de éxito.


No te frustres si no les hace caso

Quizá a tu hijo/a no le interesan nada los cuentos. O antes sí y ahora no. Aquí es como con la alimentación: sigue ofreciendo sin forzar y con distintas presentaciones. Además, seguramente hay un libro que tendrás que contar mil veces y otro que nunca sea el elegido. Quizá un día traerás un libro con toda la ilusión y tu hijo/a sencillamente no le prestará ninguna atención. Procura no frustrarte y ¡sigue probando!

Nunca es demasiado pronto

Le he contado cuentos a mi bebé desde que nació. Aunque no entendiera el significado, el mero hecho de estar cerca y oír mi voz convertía estos momentos íntimos en especiales, por ello insisto en que se puede leer desde que son bebés. Igual que le cantas y a tu bebé le encanta oírte porque tu voz es la más bonita del mundo para él o ella, puedes leerle cuentos.

Haz un poco el payaso

Leer puede ser una fiesta si te involucras en ello. Crea voces para los distintos personajes, haz sonidos, pregunta sobre lo que se ve en el cuento, intenta relacionarlo con vuestras propias experiencias… también puedes improvisar o adaptar el «guion» a vuestros gustos, o cambiarlo del todo y hacer el cuento del todo vuestro.

Que te vean leer

Los/as niño/as aprenden por imitación, así que es interesante que te vean leer. Sé que parece imposible, si tienes un bebé pequeño, poder sentarte a leer mientras está cerca, pero puedes aprovechar algún momento que esté tranquilo/a jugando para leer unas (pocas) páginas.

Espero de veras que los libros sean unos buenos aliados en vuestras crianzas y que disfrutéis y atesoréis los momentos de lectura con vuestrxs peques. Me encantará leer vuestras experiencias en @the.organicmama.

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