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Cómo vivir una maternidad con menos residuos

Por @ines.zero.waste


La velocidad con la que se llena el cubo de envases, la cantidad de cosas que hay siempre por en medio… Si sientes que te gustaría simplificar tu casa, comparto algunos consejos para despejar tu mente y disfrutar más de tu maternidad.


A fin de cuentas, ¿a qué prefieres dedicar tu tiempo y tu energía: a comprar, limpiar, cuidar objetos o a hacer lo que te llena como madre y mujer?


Tu porqué

En primer lugar, pregúntate por qué quieres reducir los residuos que generas. Todas las respuestas son válidas, lo importante es que tú encuentres la tuya y la tengas muy presente para cuando los cambios te cuesten. Puedes escribirla en un papel y llevarla contigo en la cartera o colgarla de la nevera para tenerla siempre visible.


Compra menos

Desde que sabes que esperas a tu primer bebé te conviertes en diana de un montón de marcas con productos que quizás no sabían ni que existían. De pronto para cada “necesidad” hay un objeto, parece que todo se puede resolver comprando algo.


La realidad es que cuando una criatura llega al mundo, no necesita tantas cosas como nos hacen creer y, además, solo le va a importar que tú estés cerca.


Si hacemos el ejercicio de ser conscientes de lo que realmente necesitamos y compramos en consecuencia, reducimos la cantidad de embalaje y residuos que llegan a nuestro hogar (y que no desaparecen porque los tiremos a la basura).


Así, podemos disfrutar de espacios físicos y mentales más libres al no tener que estar limpiando, ordenando, almacenando, cuidando cosas.


Un ejercicio que siempre recomiendo al plantearnos una compra es preguntarnos con honestidad si necesitamos algo y si la respuesta es afirmativa, ESPERAR. Darnos un tiempo para realizar esa compra nos ayuda a poner en perspectiva si realmente lo necesitamos tanto como pensábamos.


Compra mejor

Seguro que has oído que el producto más sostenible es el que ya existe ¡y es verdad! Pregunta a otras familias de tu entorno por lo que necesitas, es muy probable que agradezcan desprenderse de cosas que ya no necesitan.


En mi experiencia, lo mejor de hacer esto es que van a pensar en ti cuando ya no usen ciertos productos porque saben que valoras darles una segunda vida.


Hoy en día es muy fácil y seguro comprar de segunda mano. Vinted, Percentil, Wallapop… son buenísimas opciones para encontrar mobiliario, ropa o juguetes.


Mi experiencia siempre ha sido positiva y así adquirimos en su momento la cuna de colecho, la cuna grande, la trona, las chichoneras, el cambiador, algún juguete y prácticamente toda la ropa de nuestra niña.


Comprar lo que ya existe ahorra los recursos de producir un objeto nuevo y de tratarlo como residuo cuando ya no es necesario.





Simplifica tu cocina y tu rutina de limpieza


Si quieres eliminar residuos de tu cocina, busca qué productos puedes adquirir a granel o en envases 100% reciclables como el vidrio. Investiga opciones de envío de cestas de productos frescos o visita tu frutería más cercana con tus propias bolsas.


Cuanto más simplifiques tu alimentación y más vegetal sea (legumbres, verduras, frutas, semillas, frutos secos…), más sencillo será reducir la cantidad de residuos que entra en tu cocina.


Si quieres simplificar los productos de limpieza, entrégate al vinagre blanco y al bicarbonato. Estos dos ingredientes son sustitutos de un sinfín de productos que solo tienen una función cada uno.

Para fregar los platos, hazte con un cepillo cuyo cabezal puedas ir cambiando y un detergente en formato sólido.


Sustituye las bayetas convencionales por unas compostables que puedes lavar y reutilizar y al final de su vida útil las puedes desechar con los residuos orgánicos. Para el lavavajillas y la lavadora, busca opciones a granel que te permitan rellenar tus propios envases.


Reduce en tu cuarto de baño


Vacía tu cuarto de baño y pon todo lo que tengas en una superficie donde puedas verlo. Identifica aquellos productos que no son imprescindibles en tu día a día y atrévete a dejar alguno. Reduce las opciones que tengas de un mismo producto (pon especial atención al maquillaje) y regala lo que no utilices.


Examina tus opciones desechables y sustitúyelas por reutilizables (cuchilla, productos menstruales, discos desmaquillantes, discos de lactancia…).


Atrévete a adentrarte en el mundo de la cosmética sólida. Cada vez hay más opciones para cuidado del cabello y de la piel. Te recomiendo elegir aquellas marcas que especifican el origen y la certificación de sus productos.


Al igual que con el resto de los productos, la oferta de cosmética infantil puede ser abrumadora. Si tu niño o niña no tiene ninguna condición en la piel, no necesita nada especial. En casa siempre hemos utilizado la misma pastilla de jabón que utilizamos nosotros y ocasionalmente crema de culete.


Por regla general, los bebés no necesitan un producto específico para el pelo, otro para el cuerpo, otro para la cara, colonia, etc.





Atrévete a probar los pañales de tela

Por experiencia propia, sé que la idea puede ser abrumadora… ¡hasta que empiezas! Lo difícil es atreverte a comenzar, pero después estarás reduciendo drásticamente los desechos no reciclables que generas, estarás ahorrando dinero y el culito de tu bebé te lo agradecerá.


Cuando busques información en internet, que no te agobie la cantidad de modelos y materiales que hay. Te recomiendo empezar comprando y probando algunos para ver cuáles os gustan más y poco a poco hacer la transición hasta dejar los desechables.


Busca tu sistema… y sigue mejorándolo

Ve poco a poco, empezando por aquello que más incomodidad te genere y sigue preguntándote qué cosas te ayudan, cuáles no, probando marcas y establecimientos distintos… No te centres solo en la meta final que te gustaría conseguir y disfruta del camino.

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