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5 claves para vivir una maternidad empoderada

Hoy Ester (@mamajuana_banana), nos habla de maternidad empoderada y para nosotras es un gustazo leerla aquí. Ester es psicóloga perinatal y cada una de sus publicaciones nos invita a reflexionar sobre la maternidad y a sentirnos mejor con nuestro cuerpo y como mujeres, a sentirnos acompañadas y a confiar en nosotras mismas. Por eso hemos querido contar con ella para que nos hable de este concepto que nos parece tan importante, el empoderamiento en la maternidad:


El empoderamiento viene de tomar el poder que se perdió, el poder que nos quitaron. El concepto se refiere a reapropiarse de ese poderío que nos hace ser sujetas informadas, dueñas de nuestras decisiones, promotoras del cambio.


Por todo este cambio de paradigma que necesitamos que ocurra, como especializada en estudios de género, a continuación vamos a ver 5 claves para vivir una maternidad empoderada.


1. Escúchate a ti misma.

Hoy vivimos en una sociedad en la que tenemos mucho ruido de fondo. A golpe de click y scroll llegamos a obtener una cantidad de información inmensa. La información es poder, pero saber filtrarla, confiar en la fuente, lo es aún más. Si a esto le unimos que crecimos para no confiar en nosotras mismas podemos terminar hecha un lío. Por eso, lo primero para conseguir una maternidad empoderada es saber escucharte: qué piensas, qué sientes, qué habrías hecho tú antes de acceder a esa información, qué emociones te suscita después de haberlo leído…


Ojo, abro reflexión aquí porque el acceso a la info no es equitativo para todas. Y conocer las desigualdades y los privilegios para poder reconstruirse también nos acerca a una sociedad más horizontal.


Seguimos, ¿te acuerdas de lo que significa la palabra “intuición”? Seguro que también has creído durante mucho tiempo que es un término bastante místico, poco probado científicamente y por eso ni le has prestado atención. Vuelve a hacerle caso. Es tu voz interior que quiere ser escuchada.


2. Toma tus propias decisiones.

El final del punto anterior nos lleva irremediablemente a este: tomar tus propias decisiones tras escuchar tus deseos, tus necesidades, y los de tu bebé. Solamente cuando nos hemos escuchado podemos tomar esas decisiones. A menudo pueden ir contracorriente, puede que encuentres una gran resistencia en tu entorno pero es tú crianza, es tú maternidad y solamente tú sabes qué es lo que os conviene.


¿Significa esto que no escuches a las demás personas? No, significa que tienes que aprender a elegir qué batallas vas a luchar, a identificar quién tiene un interés genuino por escuchar las razones que tienes que dar. Para lo demás, puedes seguir el truco de Àgata Subirats (Mamayoga) diciendo: “Nosotrxs lo hacemos así” o “Yo lo hago así”.

¿Y qué pasa con papá (si lo hay)? Que la comunicación será la base de una buena relación y crianza.


3. Haz comunidad.

No hay cambio sin comunidad. Sí, tenemos que empezar de forma individual pero si no nos acompañamos de otras realidades no vamos a ver más allá de nuestros propios pies. La maternidad es, en verdad, las maternidades. Hay tantas como madres. Cuando nos reunimos con otras podemos ver qué converge en nuestros discursos, sabernos acompañadas, dejar de sentirnos bichos raros. Podemos ver qué nace de una injusticia social y reclamarlo en grupo.


Además sentirse sostenida y no juzgada es una de las mejores medicinas que existen.


4. Desenreda la madeja.

Comienza tirando del hilo. Elegir maternar de una u otra forma no invalida tus sentimientos. Mucho menos invalida tu queja. La maternidad trae consigo ambivalencias en un montón de ámbitos. Por ejemplo, cuando necesitas tener tiempo para ti a solas pero no te sientes preparada para delegar el cuidado.


Esto puede hacerte sentir perdida o desgastada. Encontrar los diferentes hilos para desenredar la madeja hace que puedas tirar de ellos. Solo así encontrarás soluciones.


5. Trabaja tu propia historia personal.

Esto sirve para conocerte mejor y, por tanto, reconocer tus fortalezas, tus límites, tus patrones. También puede llamarse autocuidado. No solo te estás cuidando cuando te das tiempo para ti misma, sino cuando sabes cuáles son los disparadores que te llevan a tener reacciones que después te harán sentir culpable. Te cuidas cuando eres compasiva contigo misma y con tu entorno.


Te cuidas cuando reclamas lo que necesitas para liberarte de la carga mental que el patriarcado te va echando encima. Te cuidas cuando te concedes permiso para hacer esas actividades que te hacen gozar.


Hasta aquí las 5 claves para vivir una maternidad empoderada. Y tú, ¿añadirías alguna clave más?


Ester López Turrillo (@mamajuana_banana), mamajuanabanana.com



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